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Son
una presencia clásica en el balneario.
Casi tanto como las gitanas que adivinan
la buena fortuna ataviadas de coloridos
vestidos. Pero en el caso de los
artesanos, el color no está en el atavío
sino en los productos que venden. Se
pueden encontrar adornos para la casa o
para el cuerpo, y un sinnúmero de diseños
y objetos, entre los cuales cada quien
encontrará su gusto. Aunque también se
los puede ver recorriendo las playas con
una tela plagada de caravanas, o
instalados provisoriamente en alguna
esquina, el lugar para encontrarlos es
la Plaza Artigas.
Tan
tradicional es su presencia en ese
reducto de Gorlero, que al sitio ya se
lo conoce como Plaza de los Artesanos.
Luego de más de 30 años de existencia
este es un paseo que no se puede evitar
si se quiere cumplir con los rituales de
la temporada. Abierta al público desde
las 17 horas hasta las 2 de la mañana,
la feria se encuentra dividida en dos
secciones con más de 200 stands, que
contienen todo tipo de prendas de lana e
hilo o se venden todo tipo de joyería,
bijou, artículos de adorno, etc.
Desde
hace ya varios años que a este mercado
lo acompañan artístas callejeros que
aprovechan al público visitante para
demostrar sus diferentes habilidades. Músicos,
payasos, actores, titiriteros y las
performances más extravagantes hacen
del Mercado de Los Artesanos un punto de
encuentro obligatorio para todo turísta.
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