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Su
situación estrategica, justo a la
entrada del Río de la Plata,
despertó el interés de españoles
y portugueses en su puja por el
reparto del nuevo mundo. A
mediados del siglo XVIII fue
enviado de prisionero a la isla el
Capitán Francisco Gorriti,
acontecimiento que poco a poco irá
imponiendo el nombre con el que se
la conoce en la actualidad. |
A
partir de la fundación de San Fernando
de Maldonado en 1755, se inician
movimientos de población en el área y
la fortificación de la Bahía de
Maldonado.
En un
vasto plan defensivo se construyeron
baterías de fuego cruzado en la costa y
en la isla, edificándose además
polvorines y cuarteles. Más adelante,
en 1789, mientras París estaba en su
punto más explosivo de la Revolución
Francesa, en la Isla de Gorriti, al otro
lado del mundo, se instaló una factoría
cuyo fin era el comecio a través de la
pesca e industrilización de ballenas y
lobos marínos. Hoy se han ido
descubriendo a partir de la investigación
arqueológica, construcciones de más de
2000 años. Restos de baluartes
militares (polvorines, baterías,
cuarteles), establecimientos civiles
industriales (factorías, habitaciones y
hornos de la Real Compañía Marítima),
así como restos de viviendas del siglo
pasado.
A la
investigación arqueológica se le sumarán
la recuperación arquitectónica de las
construcciones y la concretación final
de un Museo del sitio que permitirá que
el visitante se introduzca en ese mundo.
Los trabajos son un esfuerzo en conjunto
del a Comisión de patrimonio Artístico
y Cultural de la Nación, y de la
Intendecia de Maldonado.
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