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En
1594, el rey Felipe II de España ordenó
poblar la zona de la isla de Maldonado,
hoy Gorriti, alarmado porque le habían
informado que en una piedra habían
grabado las armas de Portugal. En 1600,
el gobernador de Buenos Aires, Diego
Valdez de la Banda, decidió fundar un
puerto que embarcaría la plata, traída
desde Potosí, hacia España.
Esta iniciativa fracasó por intereses
económicos de Buenos Aires, pues la
zona se describía como muy inhóspita:
"lomas de arena, algunas de ellas
de media legua tierra adentro, no hay
agua ni leña por aquella parte",
informaban los pilotos. Sin embargo,
ciento cincuenta y cinco años más
tarde, el Gobernador de Montevideo,
Joaquín de Viana, decidió establecer
colonos en esa zona y con 98 pobladores
nació la ciudad de Maldonado.
Más tarde, como producto del conflicto
entre España y Portugal, Maldonado cobró
importancia por su estratégica posición.
En 1789 un viajero vienés llamado
Haencke, describía la población de
Maldonado como "una pequeña villa
en una llanura cubierta de pasto, con
muchos terrenos húmedos y bañados...
consta de 100 casas cubiertas de pajas
las más y muy pocas con tejas. Las
paredes de todas consisten en adobes o
estacas. Cada casa tiene su huerta, con
calabazas y otras frutas y plantas
trepadoras, de manera que a distancia
forman un agradable paisaje."
La Banda Oriental se dividió en 1816 y
Maldonado fue uno de los seis
departamentos creados, que
posteriormente volvió a dividirse,
cuando se creó el departamento de
Rocha. Haencke también habla de San
Carlos como "otro pueblo pequeño
ubicado a dos leguas de Maldonado, que
de lejos presenta no menos agradable
vista". "Las casas que campean
entre los huertos que la cercan,
cubiertas siempre de verdura; sus pocos
habitantes son portugueses, que
desertaron de Río Grande".
"Aquí se halla parte de los
colonos gallegos y maragatos".
En la historia de Maldonado es
ineludible recordar la presencia de
Charles Darwin, en el año 1833, cuando
realizó un detallado estudio de la
fauna y flora de la región, así como
la de Giuseppe Garibaldi en 1837, que en
ese entonces peleaba en Brasil y que se
recuerda como "la semana de
Garibaldi".
La cercanía de los portugueses hizo
variar mucho la suerte de estas
poblaciones, víctimas de saqueos e
invasiones, que empujaron a algunos
emigrantes hacia lugares más seguros,
como Melo.
Luego de la Guerra Grande, según reseña
de un cronista de ese entonces
"Maldonado presenta el más triste
de los aspectos, muchos habitantes,
mucha pobreza, muchas casas
desiertas".
Fue
ocupado por blancos y por colorados
durante la Guerra Grande, y de nuevo por
blancos, liderados por Timoteo Aparicio,
cuando se produjo la Revolución de las
Lanzas, que paralizó
administrativamente a Maldonado por casi
dos años.
Sus costas también fueron testigo de
cientos de naufragios y piratería en
los últimos cuatro siglos, donde se
tejieron innumerables leyendas sobre
malhechores y tesoros.
El caserío de Punta del Este, antes
llamado "Pueblo Ituzaingó",
fue declarado pueblo en 1907. Los
hermanos Lafone le compraron la península
al gobierno durante la Guerra Grande y
ofrecieron formar una población.
A fines del siglo XIX, cuando ya existía
un faro, se dividieron los solares y en
los comienzos de 1900 se inició la
construcción de los chalés y del
primer hotel, de Pedro Risso, con la
afluencia de turistas, cuando se
pusieron de moda las arenas y los baños
de mar.
Los gigantescos arenales y los repetidos
naufragios fueron un desafío para
algunos pioneros como Francisco Aguilar,
Enrique Burnett, Antonio Lussich,
Francisco Piria y Francisco Bonilla,
quienes provocaron los grandes cambios,
haciendo realidad sus visiones del
futuro.
Francisco Aguilar introdujo los camellos
para transportar cargas y personas en
los difíciles caminos por las dunas.
Enrique Burnett se dedicó, además de
rescatar barcos, a plantar ochenta mil
pinos sobre ciento noventa hectáreas de
arena. Antonio Lussich, en el año 1896,
emprendió la forestación formando un
parque de dos mil hectáreas, en las que
introdujo numerosas especies, hoy
conocido por todos como el Parque
Lussich, un atractivo de la zona.
Francisco Piria, otro inmigrante, comenzó
la explotación del granito de los
cerros, convirtió en viñedos los
valles y creó el balneario Piriápolis,
que rápidamente se convirtió en un
atractivo turístico. Francisco Bonilla,
en Pan de Azúcar, distribuyó el
producto de sus viñedos en los
departamentos vecinos e imitado por
otros, se multiplicaron las plantaciones
forestales.
La idiosincrasia de este departamento
presenta dos grandes zonas: la zona
norte con la continuación geográfica
del departamento de Lavalleja y su
cadena de sierras que termina en el mar,
y la zona sur, hermanada con Canelones,
con playas de arenas finas, bosques de
pinos y eucaliptos, atractiva turísticamente.
La más conocida y notoria es la zona
sur, donde se concentra la mayor
cantidad de población, tanto fija como
itinerante, teniendo las especiales
características de producción de las
regiones turísticas por excelencia, la
llamada industria sin chimeneas.
Punta del Este es una destacadísima
ciudad balnearia y un foco de atracción
de fama nacional e internacional. Se
caracteriza por la belleza de sus
playas, su infraestructura turística y
hotelera de gran confort y categoría.
En 1951 se realizó en Punta del Este el
Primer Festival de Cine, impulsado por
Mauricio Litman y Ugalde, en las
instalaciones del Cantegril Country
Club.
Aunque
se repitieron en 1952, 1989, 1990, 1997
y 1999, el primero fue el más recordado
y esplendoroso de los festivales.
Piriápolis,
otro importante balneario fundado en
1893, tuvo un gran impulso con la
construcción del puerto y de hoteles.
La
llegada de los barcos y la planificación
de la región, determinaron un rápido
crecimiento de la zona. Se lo debemos a
Francisco Piria, hombre único e
irrepetible y creador del turismo
uruguayo. Piriápolis fue el gran
balneario del Uruguay, mientras Piria
vivió.
Solís
es un balneario especialmente apreciado,
un ideal turístico con aguas de mar y río,
aptas para deportes náuticos.
La
localidad de San Carlos fue fundada en
1763 y sus primeros pobladores fueron en
su mayoría familias provenientes de las
islas Azores. El perfil de San Carlos se
apoya en su iglesia colonial, en las
tierras que la rodean, en su tradición
cultural y su industria de artesanos
tejedores.
Pan
de Azúcar es otra localidad de
Maldonado que se destaca por sus
canteras de piedra, las fábricas de
cemento y ladrillo y su industria
agropecuaria.
Aiguá, cuyo nombre significa "agua
que corre", es un pequeño pueblo
ubicado en un valle en medio de las
sierras, siendo su principal atractivo
el paisaje que la rodea, sierras,
cerros, arroyos, formas rocosas, bosques
de pinos y eucaliptos implantados, con
variedad de formas y tonalidades.
Pueblo Aznárez, Gerona, Garzón, Las
Flores, Nueva Carrara, son otros pueblos
de Maldonado.
Maldonado en general y Punta del Este en
particular, reciben de año en año,
cientos de miles de turistas, haciendo
realidad la creencia popular por la cual
quien bebe del agua de la Cachimba del
Rey en Maldonado, siempre retorna al
lugar.
Tal como en otros tiempos fue puerta de
entrada de navegantes y de
colonizadores, hoy lo es para el turismo
masivo, que combina lujo con sencillez,
ciudad con naturaleza, diversión con
calma.
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